Muchos departamentos de TI hacen frente a la difícil situación económica suspendiendo las denominadas iniciativas “ecológicas” y concentrándose en las medidas de ahorro inmediato. Es una equivocación, porque un centro de datos ecológico es un centro de datos económico.
Energía, CO2 y costo: todo está relacionado
La gestión ecológica del centro de datos depende principalmente del uso eficiente de la energía, porque al reducir el consumo, también se reducen los gastos y las emisiones de CO2.
Existe una relación directa entre los sistemas y el CO2, aunque la mayoría de los usuarios finales de servicios computacionales no son conscientes de ello. Cada vez que alguien hace una búsqueda en Google, consulta direcciones en Mapquest o utiliza Twitter.com, provoca una pequeña emisión de CO2 a la atmósfera. Cada mensaje de correo electrónico, procedimiento médico, llamada de teléfono, nómina, compra online, billete de avión y pago electrónico requiere la intervención de uno o varios centros de datos. Todos los sistemas utilizan energía, y su producción genera CO2. Multiplique el número de interacciones y transacciones individuales por miles de millones: el costo en términos de infraestructura, energía e impacto medioambiental de los centros de datos es enorme.
¿Dónde se consume la energía en el centro de datos?
Los servidores y sistemas de almacenamiento no son los únicos elementos que consumen energía en el centro de datos: por lo general, los equipos de refrigeración utilizan tanta energía como los propios sistemas. Considere además los gastos de iluminación, la pérdida de distribución de energía y otros factores, y comprobará que los equipos de TI no son los mayores consumidores.
Cada tipo de uso de energía representa una oportunidad para reducir el consumo total y las emisiones de CO2, por lo que es importante considerarlos todos ellos.
El centro de datos necesita iluminación porque hay personas trabajando en él. A continuación, una importante línea eléctrica entra en el edificio y se conmuta. Dado que muchos centros de datos son de misión crítica y que el suministro de la compañía eléctrica no es totalmente fiable, se utiliza una fuente de alimentación ininterrumpida (UPS) como sistema de reserva. Por último, la energía pasa por unidades de distribución de energía (PDU) que la distribuyen a los racks de equipos. Estos sistemas reciben la energía, la convierten a otras tensiones (con cierta pérdida durante el proceso) y la suministran a los componentes. La mayor parte de la energía se convierte en calor, con escaso ruido y vibración mecánica.
Para eliminar el calor generado por los sistemas, necesitamos acondicionadores de aire (CRAC) y enfriadores industriales. También necesitamos humidificadores, porque el proceso de acondicionamiento del aire elimina la humedad. Si se considera todo el conjunto, ¡los propios equipos de TI sólo consumen un tercio de la energía! En otras palabras, cada vatio que consume un equipo de TI necesita dos vatios adicionales.
Una vez que se comprende el consumo de energía en el centro de datos, se pueden adoptar medidas para utilizar la energía con mayor eficiencia en distintos frentes.
Seleccionar los sistemas que sean inherentemente más eficientes. Si puede ahorrar unos vatios en los sistemas instalados, ahorrará los vatios adicionales que serían necesarios para la refrigeración o que perderían durante el proceso de distribución. Las tecnologías chip multi-threading (CMT), los discos duros de menor velocidad y la tecnología de apagado automático son opciones que permiten reducir el consumo de los sistemas del centro de datos.
Utilizar sistemas de clasificación energética para calcular el consumo de energía.
Consolidar siempre que sea posible. Sigue siendo frecuente encontrar índices de utilización de sistemas del 10 al 15 por ciento en los centros de datos corporativos. Sin embargo, los servidores se acercan a su consumo máximo tanto si su carga de trabajo es del 15 como del 80 por ciento. La virtualización y otras técnicas permiten consolidar muchos de estos sistemas, incluso aquellos que ejecutan las cargas de trabajo más críticas.
Buscar una distribución más eficiente de la energía. La CC de alta tensión podría ahorrar entre el 5 y el 7 por ciento con respecto a su equivalente CA, pero el ahorro más importante se consigue al pasar a la alta tensión en general.
Dar un paso más para mejorar la eficiencia del código. Menos código y mayor eficiencia en la ejecución significan la reducción del número de ciclos de CPU necesarios para procesar las cargas de trabajo. En el caso de las grandes granjas de servidores, una mejora de eficiencia del 10 por ciento puede reducir un 10 por ciento el número de máquinas y, por consiguiente, el consumo de energía. Impulse a los ingenieros de software a minimizar el código y maximizar la eficiencia de ejecución siempre que sea posible.
Actualizar la tecnología con regularidad. La curva de mejora de la tecnología de cómputo sigue siendo exponencial. Si se combinan además los nuevos avances tales como los estados de energía, la actualización de los equipos más antiguos suele conllevar un ahorro de energía suficiente para financiar el proyecto.
Fuente:
http://mx.sun.com/