México, lindo y querido – Día uno 3ra. parte


Teléfono de emergencia

Pues sí, el seguro… De inmediato comenzaron a dudar si el seguro cubría robo a casa-habitación y si ya estaba vigente, debido a que apenas lo habían contratado por teléfono y aún no tenían ningún documento que lo comprobara.

Samuel estaba muy confundido. Ni siquiera se acordaba de la fecha en que había hablado con la fulanita de la aseguradora ni que era lo qué le había ofrecido, mucho menos a partir de cuando. Azul no paraba de llorar… llamó al número que su esposo le dió, explicó lo que pasaba, la situación de la reciente contratación de la poliza, que no sabían qué hacer, etc.

Por suerte, le dijeron que sí, que enviarían un ajustador lo más pronto posible (bueno, según ellos, por que la verdad es que tardó una eternidad). Cuando este cuate llegó, hizo algunas preguntas, anotó todo y tomó fotografías. El problema se presentó cuando mencionó lo que se convertiría en todo un viacrucis para Azul y Samuel: “Necesitamos que levanten un acta ante el ministerio público”… ja, no se imaginaban en el lío en el que se iban a meter.

Continuará…

México, lindo y querido – Día uno 2da. parte


El jefe Gorgory en acciónContinuando la historia, después de mucho esperar (otra media hora), llegaron los superpatrulleros… ya se imaginaran su pinta (el típico policia tipo “Jefe Gorgory” de los Simpsons). En fin, el caso es que solo entraron a chismear y únicamente dijeron: “ahh, sí puej, lej robaron… nomaj que nosotros no podemos hacer nada, tienen que ir al minijterio público”.

¡¡¡Que bárbaro, que eficiencia!!! Si no lo dejan claro, se podría pensar que las cosas habían desaparecido por la magia de David Copperfield.

Azul estaba realmente triste, y considerando su estado (8 meses de embarazo) hasta resultaba peligroso. Estaba llena de coraje y enojo, sobre todo porque se habían llevado TODOS los regalos que le habían enviado a su bebé en los dos baby shower que le habían organizado. Es más, hasta la maleta que habían de llevarse al hospital con todo preparado. En medio de todo el relajo, Samuel recordó algo que habría de ayudarlos en algo: el seguro que había comprado.

Continuará….